Por qué EEUU mantendrá su enérgica política exterior

Kern, Soeren (2004) Por qué EEUU mantendrá su enérgica política exterior. Boletín Elcano (58). 9 p.. ISSN 1696-3326

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Abstract

El nombramiento de Condoleezza Rice como Secretaria de Estado por el Presidente George W. Bush sin duda resultará en una política exterior norteamericana aún más firme durante los próximos cuatro años. Al reemplazar a Colin Powell, que con frecuencia se desviaba de la ortodoxia de la Casa Blanca, Bush ha dado a entender que está decidido a corregir la que fue una relación disfuncional durante su primer mandato, y que dificultó la ejecución de su política exterior. Acciones similares en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) muestran que Bush pretende asumir el pleno control de su burocracia de seguridad nacional. Esto implica que tanto él como el Vicepresidente Dick Cheney dominarán todos los aspectos de la toma de decisiones en la política exterior de EEUU. Centralizando el poder e imponiendo la disciplina, la Casa Blanca está sentando las bases para una política exterior aún más dura. No obstante, los “halcones” se verán constreñidos por limitaciones militares, económicas y políticas. Tanto los aliados como los enemigos de EEUU deberían dejar de abrigar la impresión de que la Casa Blanca prevé reorientar significativamente su política exterior durante este segundo mandato de la Administración Bush. Bush ha dicho que considera su reelección como una revalidación de su liderazgo y un mandato para que aplique una política exterior aún más inflexible en la búsqueda de los intereses nacionales de EEUU. Poco después de su reelección, Bush afirmó: “Gané capital, capital político, en la campaña y ahora tengo la intención de gastarlo. Ése es mi estilo”. Tras reunirse con Paul Martin, primer ministro de Canadá, el pasado 30 de noviembre, dijo a la prensa: “Acabamos de celebrar unas elecciones en nuestro país y el pueblo ha decidido que la política exterior de la Administración Bush continúe otros cuatro años”.De hecho, la revitalizada Casa Blanca ya ha explicado en detalle una agenda para este segundo mandato que es audaz en cuanto a su alcance. A nivel nacional, Bush ha prometido reformar la Seguridad Social, revisar drásticamente el código fiscal, modificar el sistema de inmigración e implantar un poder judicial conservador que sobreviva durante muchos años a su Presidencia. En materia de política internacional, Bush ha anunciado que la gran estrategia de política exterior durante su segunda Administración será continuar con el proyecto de democratización del Gran Oriente Medio. También ha declarado su intención de continuar en Irak, mantener una guerra sin tregua contra el terrorismo y, de ser necesario, actuar de forma unilateral. En conjunto, Bush pretende reestructurar el Gobierno Federal, conseguir un dominio republicano a largo plazo en la política estadounidense y asegurar la hegemonía a largo plazo de EEUU en el escenario internacional. Para conseguirlo, Bush ha nombrado una serie de figuras leales para dirigir las agencias clave del Gabinete, en un intento de ejercer un control absoluto sobre su Administración y conseguir que el Gobierno ceda a todos sus deseos. La medida más significativa ha sido enviar a Condoleezza Rice al Departamento de Estado. Desde que Richard Nixon desplazó a Henry Kissinger de la Casa Blanca hasta al Departamento de Estado ningún Presidente había adquirido tanto control sobre el aparato de política exterior. A partir de ahora la Casa Blanca estará en posición de forzar a dicho Departamento a aceptar esta visión más firme con respecto al mundo propugnada por Bush y Cheney. Así, la Administración Bush está en proceso de crear el equipo de política exterior más armónico de los últimos decenios por lo que a ideología se refiere, situando firmemente el núcleo de la toma de decisiones de seguridad nacional en la Casa Blanca. De hecho, no muchos otros presidentes han gozado de las oportunidades de las que goza Bush en la actualidad. No sólo ha conseguido una clara mayoría del voto popular, sino que los republicanos han aumentado su mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes. Además, por primera vez en 50 años, una Presidencia de dos mandatos terminará sin que se proponga al Vicepresidente como candidato en las siguientes elecciones presidenciales. Puesto que no es probable que Cheney, sin ambiciones políticas propias, se presente a las elecciones presidenciales de 2008, Bush disfrutará de una excepcional libertad de acción al no tener que intentar conseguir nunca más la ratificación popular. Con todo, existen una serie de factores que juegan en contra del Presidente. Puede que Bush encuentre mayores dificultades para adoptar una línea dura durante su segundo mandato al disponer en la actualidad de una flexibilidad mucho menor que hace cuatro años por lo que respecta a hacer frente a crisis internacionales. Irak ha puesto en evidencia las limitaciones del poder estadounidense, magnificando las restricciones militares, financieras y diplomáticas del país, y los críticos advierten que Bush deberá volver a encontrar un equilibrio entre fines y medios. Además, Bush puede encontrarse con una fuerte oposición a su agenda de política interior, puesto que el país sigue dividido políticamente y Washington se encuentra polarizado.

Item Type: Article
Additional Information: Disponible versión en inglés en la web .- Publicado también en Elcano Newsletter nº8 .- Incluido en el Especial Elcano "elecciones Estados Unidos 2004"
Uncontrolled Keywords: EEUU - Diálogo Transatlántico
Subjects: INTERNATIONAL COOPERATION > INTERNATIONAL RELATIONS > FOREIGN POLICY.
INTERNATIONAL COOPERATION > COUNTRIES AND REGIONS > UNITED STATES
Divisions: Real Instituto Elcano, RIE
Depositing User: Jorge Horcas Pulido
Date Deposited: 12 Jan 2012 03:09
Last Modified: 01 Feb 2012 09:06
URI: http://biblioteca.ribei.org/id/eprint/593

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